21/02/2019

El mundo de la inversión no deja de evolucionar. Los inversores, que cuentan con más conocimiento y experiencia que nunca, y la constante demanda de productos cada vez más sofisticados, han hecho surgir nuevos métodos de inversión y categorías de activos. En este sentido, una de las tipologías más de moda en el sector es el de las inversiones alternativas.

Con inversiones alternativas nos referimos a todas aquellas que se realizan en activos no tradicionales o en activos tradicionales, pero con métodos que no lo son. En el primer grupo, el de los activos no tradicionales, podemos distinguir una gran variedad de categorías. Y es que hoy en día es posible invertir en activos inmobiliarios, sí, pero también en muchos otros activos como materias primas, joyas, obras de arte, dominios de internet… o en vehículos, como es el caso de Fondea.

Y es que en momentos en los que las fórmulas clásicas como los fondos monetarios, los depósitos o la deuda soberana no ofrecen buenos rendimientos, las inversiones alternativas siempre serán una opción. ¿La principal razón? Son relativamente inmunes a los vaivenes del mercado (tipos de interés, movimientos repentinos de la bolsa, etc.)

Ventajas de apostar por las inversiones alternativas

Los beneficios de dejar a un lado las inversiones convencionales en favor de las alternativas son muchos. Estas se comportan de manera distinta y, además, pueden proporcionar más diversificación, mejorar los rendimientos e incrementar los niveles de ingresos.

Entre las ventajas de la gestión de inversiones alternativas, encontramos las siguientes:

  • Diversificación. Muchos inversores ven una oportunidad de diversificar sus carteras al optar por las alternativas.
  • Retornos más elevados. Con estas inversiones se consiguen mejores retornos que con la renta fija o variable convencional.
  • Volatilidad inferior de la cartera.
  • Menor miedo a los riesgos, al tener mayor control en estas inversiones.

Tipos de inversiones alternativas

Como comentábamos anteriormente, el terreno que ocupan las inversiones alternativas es de lo más amplio. Explicamos ahora, de manera muy breve, las cinco tipologías de inversiones alternativas que existen en la actualidad.

  • Real assets (activos reales o físicos). Son lo opuesto a los activos financieros tradicionales como acciones y bonos. Tienen valor por su peso histórico, de propiedad o físico. Algunos ejemplos son los bienes inmuebles, las infraestructuras y otros elementos con estas características.
  • Hedge funds (fondos de inversión libre o fondos de cobertura). Muy útiles para los inversores a los que no les importa asumir altos riesgos. Es necesario contar con experiencia suficiente para apostar por este tipo de inversión, ya que si no es muy probable acabar perdiendo dinero.
  • Alternativos líquidos. Buscan dar diversificación y protección frente a la pérdida de valor que acostumbra a producirse en activos líquidos. Son los fondos mutuos y los fondos cotizados en bolsa (ETF).
  • Private equity. Son inversiones indirectas a empresas privadas que buscan beneficiar a sus inversores a través de las operaciones que realizan o compras de empresas públicas.
  • Crédito. Fondos de crédito ilíquido con interés fijo predeterminado. Ofrecen más rendimiento que el crédito de las inversiones tradicionales no solo por la iliquidez sino también por su complejidad o solvencia.

En resumen: las inversiones alternativas son otra manera de invertir más adaptadas a los tiempos que corren y engloban todas las tipologías de inversión que no se realizan en activos no tradicionales (o tradicionales con métodos que no lo son). Debido a la innovación tecnológica, el crecimiento de las ciudades o las dificultades gubernamentales, estos tipos de inversiones han llegado para quedarse. Y ya se han convertido como una opción de lo más interesante para el presente y el futuro.

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